martes, 8 de octubre de 2019

20. Ceremonia de Confirmación

Sevilla, 19 de 12 de 2025

NOTA PREVIA

El texto en cursiva corresponde literalmente con el contenido de la quinta parte –«Los Sacramentos»–, capítulo I –«La Iniciación Cristiana», apartado III. «La Confirmación», del «CEREMONIAL DE LOS OBISPOS», reformado por mandato del Sagrado Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado por la autoridad del Papa Juan Pablo II. Edición típica aprobada por la Conferencia Episcopal Española y confirmada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. A. D. MMXX

Una vez concluida la preparación catequética de confirmación, los confirmandos han de participar de la ceremonia de confirmación. Para ello, deben:

  1. Haber concluido la formación, previa a la ceremonia, de manera satisfactoria; información que facilita el catequista al Director de Pastoral, en este caso, de la Fundación San Pablo Andalucía CEU.
  2. Haber presentado documentalmente su Partida de Bautismo.
  3. Haber acudido al sacramento de la reconciliación días antes de la ceremonia.
  4. Haber participado en cuantos retiros y ensayos de la ceremonia se hayan convocado antes de la misma.
  5. Concurrir con un padrino o madrina debidamente acreditado mediante certificado de confirmación (que no sea ninguno de los padres del confirmando).
A continuación, transcribo el texto mencionado en la nota previa, con explicaciones más explícitas y prácticas dirigido fundamentalmente a quienes tienen que participar de manera activa en dicha ceremonia.


III. LA CONFIRMACIÓN


¿Quién es el ministro ordinario de la confirmación?

455. El ministro ordinario de la confirmación es el obispo. El sacramento, normalmente, es administrado por él, lo que es una referencia más directa a la primera efusión del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Pues después que se llenaron de Espíritu Santo, los mismos apóstoles lo transmitieron a los fieles por medio de la imposición de las manos. Así, la recepción del Espíritu Santo por el ministerio del obispo demuestra el estrecho vínculo que une a los confirmando a la Iglesia y el mandato recibido de dar testimonio de Cristo entre los hombres.

¿Quién puede ayudar al obispo en casos excepcionales?

456. Por causa grave,como ocurre algunas veces por el gran número de confirmandos, el obispo puede contar con la ayuda de de algunos presbíteros para la administración del sacramento. Se aconseja que los presbíteros designados:
  • o bien tengan un ministerio o cargo especial en la diócesis, a saber, sean vicarios generales, o vicarios episcopales, o vicarios territoriales;
  • o bien sean párrocos (o capellanes) de los lugares en los que se administra la confirmación, o párrocos de los lugares a los que pertenecen los confirmandos, o presbíteros que hayan trabajado especialmente en la preparación catequética de los confirmandos.


CELEBRACIÓN DE LA CONFIRMACIÓN DENTRO DE LA MISA

458. Es muy conveniente que el obispo celebre la misa. Los presbíteros que le ayudan en la administración de la confirmación concelebran con él. Todos, por lo tanto, se revisten con las vestiduras sagradas necesarias para la misa.


¿Cómo se desarrolla la ceremonia?

460. La entrada en la iglesia, los ritos iniciales y la liturgia de la Palabra, hasta el Evangelio, se realizan como de costumbre.


Presentación de los confirmandos

461. Proclamado el  Evangelio, el obispo se sienta con la mitra en la cátedra o en la sede que haya sido dispuesta (los presbíteros que le ayudan, se sientan cerca de él).

Ahora, el Director de Pastoral de la Fundación San Pablo Andalucía CEU, presenta al Obispo a todos los que han de ser confirmados. Se ponen de pie los que se van a confirmar:
«Reverendísimo Padre:

 «Estos jóvenes y adultos fueron bautizados un día, con la promesa de que serían educados en la fe, y de que un día recibirían por la Confirmación la plenitud del Espíritu Santo.»

 «Como responsable de la acción catequética en la Fundación San Pablo Andalucía CEU, tengo la satisfacción de manifestar, ante la comunidad reunida –que es la comunidad educativa–, que ha recibido la catequesis adecuada a su edad.

Homilía

El Obispo hace una homilía, explicando las lecturas proclamadas a fin de preparar a los confirmandos, a sus padres y padrinos y a toda la asamblea de los fieles a una inteligencia más profunda del significado del sacramento de la Confirmación.
    El Obispo, pronunciada la homilía, concluye con estas palabras:
«Y ahora, antes de recibir el don del Espíritu Santo, conviene que renovéis ante mí, pastor de la Iglesia, y antes los fieles aquí reunidos, testigos de vuestro compromiso, la fe que vuestros padres y padrinos, en unión de toda la Iglesia, profesaron el día de vuestro Bautismo.»

 Renovación de las promesas del Bautismo

Los confirmandos se ponen de pie, y el Obispo les pregunta. El resto de la Asamblea permanece sentada.

El Obispo:—«¿Renuncias a Satanás?»
Los confirmandos: —«Sí, renuncio».
El Obispo: —«¿Y a todas sus obras?»
Los confirmandos: —«Sí, renuncio».
El Obispo: —«¿Y a todas sus seducciones?»
Los confirmandos: —«Sí, renuncio».
El Obispo: —«¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?»
Los confirmandos: —«Sí, creo».
El Obispo: —«¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso?»
Los confirmandos: —«Sí, creo».
El Obispo: —«¿Creéis en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que hoy os será comunicado de un modo singular por el sacramento de la Confirmación, como fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?»
Los confirmandos: —«Sí, creo».
El Obispo: —«¿Creéis en la Santa Iglesia Católica, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?»
Los confirmandos: —«Sí, creo».
El Obispo asiente a la profesión de fe diciendo: —«Ésta es nuestra fe. Ésta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro».
Todos: —«Amén».

Imposición de manos

Los confirmandos se arrodillan. El resto de la Asamblea se pone de pie. 

El sacerdote asistente dice: «El día de Pentecostés, los Apóstoles recibieron el Espíritu Santo que Cristo les había prometido. Ahora el Obispo, repitiendo el gesto que usaban los Apóstoles para transmitir este don, va a imponer sus manos sobre los confirmandos, pidiendo que el Espíritu Santo los llene de sus dones. Oremos en silencio al Señor».
El Obispo: «Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, y pidámosle que derrame el Espíritu Santo sobre estos hijos de adopción que renacieron ya a la vida eterna en el Bautismo, para que los fortalezca con la abundancia de sus dones, los consagre con su unción espiritual y haga de ellos imagen perfecta de Jesucristo».

Todos oran en silencio unos instantes. Después el Obispo impone las manos sobre los confirmandos.
«Dios todopoderoso,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que regeneraste por el agua y el Espíritu Santo
a estos siervos tuyos,
y los libraste del pecado;
escucha nuestra oración y envía sobre ellos
el Espíritu Santo Paráclito;
llénalos de espíritu de sabiduría y de inteligencia
de espíritu de consejo y de fortaleza, 
de espíritu de ciencia y piedad,
y cólmalos del espíritu de tu santo temor.
por Jesucristo nuestro Señor.»
R/. «Amén»

Crismación

Se sientan todos, menos los padrinos y confirmandos que irán pasando ante el Obispo.

466. Después, los confirmandos se acercan al obispo (...). Quien presenta al confirmando, le pone la mano derecha sobre su hombro y dice al obispo el nombre del confirmando, o es el propio confirmando quien dice su nombre.

Monición explicativa:

«Hemos llegado al momento culminante de la celebración. El Obispo les impondrá la mano y los marcará con la luz gloriosa de Cristo para significar que son propiedad del Señor. Los ungirá con óleo perfumando. Ser crismado es lo mismo que ser Cristo, ser mesías, ser ungido. Y ser mesías y Cristo comporta la misma misión que el Señor:  dar testimonio de la verdad y ser, por el buen olor de las buenas obras, fermento de santidad en el mundo».

467. El obispo impregna la punta del dedo pulgar de la mano derecha  en el crisma y realiza con este dedo el signo de la cruz en la frente del confirmando mientras dice la fórmula sacramental:

El Obispo: «RECIBE POR ESTA SEÑAL EL DON DEL ESPÍRITU SANTO».
El confirmando: «AMÉN».
El Obispo: «LA PAZ SEA CONTIGO».
El confirmando: «Y CON TU ESPÍRITU».

Seguidamente continúa la Santa Misa como de costumbre omitiéndose el Símbolo (Credo), porque ya se ha realizado la profesión de fe: ofertorio, plegaria eucarística, comunión, bendición final y despedida.

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