Introducción
Como complemento de esta preparación catequética para recibir el sacramento de la Confirmación, vamos a ver qué es lo que se va a derramar sobre cada uno de vosotros en dicha ceremonia.
Para no extraviarnos en explicaciones, he acudido a la doctrina de Santo Tomás de Aquino, que en su «Suma Teologica» habla extensamente sobre los dones del Espíritu Santo. Santo Tomás trata explícita y sistemáticamente los dones del Espíritu Santo en la Suma Teológica, I-II, q. 68. Además de esta cuestión central, Santo Tomás vuelve a tratar los dones del Espíritu Santo, de modo aplicado, en la Segunda Parte de la Segunda Parte (II-II), al estudiar las virtudes teologales y morales, mostrando qué dones las perfeccionan (por ejemplo, el don de sabiduría en relación con la caridad), las bienaventuranzas y los frutos del Espíritu Santo.
Vamos a ver en primer lugar una breve exposición de cada uno de los dones, después, ilustraremos con algunos ejemplos, uno tomista y otro bíblico, cada uno de los dones, y por último, propondremos a algunos santos –entre muchos– que han sido modelos en cada uno de esos siete dones.
1. Exposición de cada uno de los siete dones del Espíritu Santo según Santo Tomás de Aquino
I. DON DE SABIDURÍA (SAPIENTIA)
Objeto: Dios mismo, en cuanto fin último.
Función: Juzgar rectamente de Dios y de todas las cosas en relación con Él.
No es ciencia discursiva, sino un conocimiento connatural, nacido del amor. El alma, por la caridad, “gusta” a Dios y juzga todo desde Él. Santo Tomás lo vincula directamente con la caridad (II-II, q. 45). La sabiduría es el don más alto porque juzga de Dios mismo como fin último.
Perfecciona: la caridad
Vicio opuesto: la necedad espiritual
II. DON DE ENTENDIMIENTO (INTELLECTUS)
Objeto: las verdades reveladas.
Función: Penetrar el sentido profundo de la fe. Da una intuición inmediata de los principios de la fe, no razonamientos. Hace posible captar lo que el lenguaje humano no puede explicar plenamente. “El entendimiento hace que el intelecto penetre las verdades divinas” (II-II, q. 8, a. 1). Permite captar interiormente los misterios revelados. No razona: intuye. El entendimiento hace que la fe no sea oscura ni meramente externa. Hace posible comprender, por ejemplo, la Trinidad sin comprenderla exhaustivamente.
Perfecciona: la fe. “La fe asiente, el entendimiento penetra”.
Vicio opuesto: la ceguera espiritual
III. DON DE CONSEJO (CONSILIUM)
Objeto: la acción concreta.
Función: Discernir rectamente qué hacer en situaciones particulares. Interviene donde la razón humana es insuficiente. Es clave para decisiones morales complejas. “El consejo es necesario cuando la razón humana no basta” (II-II, q. 52, a. 1). Actúa en situaciones concretas y singulares. Completa la prudencia cuando no basta la experiencia humana. Es el don del discernimiento sobrenatural.
Perfecciona: la prudencia.
Vicio opuesto: la precipitación.
IV. DON DE FORTALEZA (FORTITUDO)
Objeto: el temor y el sufrimiento.
Función: Sostener al alma ante peligros graves y persecuciones. No elimina el miedo, pero lo ordena. Capacita para el martirio y la perseverancia. “La fortaleza hace al hombre firme frente a los peligros (temores)” (II-II, q. 139, a. 1). Ordena el miedo, no lo suprime.
Da capacidad para sufrir por el bien, incluso hasta el martirio. Es el don de la perseverancia heroica.
Perfecciona: la fortaleza (virtud cardinal)
Vicio opuesto: la cobardía
V. DON DE CIENCIA (SCIENTIA)
Objeto: las criaturas en relación con Dios.
Función: Juzgar correctamente lo creado según la fe. Evita el error de absolutizar lo mundano. Hace ver el mundo como signo de Dios. “La ciencia es el juicio recto sobre las cosas creadas según la regla de la fe.” (II-II, q. 9, a. 2). No es ciencia experimental. Previene la idolatría del mundo y el escándalo ante el mal. Enseña a ver las criaturas como relativas a Dios. La ciencia enseña a “usar” el mundo sin absolutizarlo.
Perfecciona: la fe
Vicio opuesto: el apego desordenado al mundo
VI. DON DE PIEDAD (PIETAS)
Objeto: Dios como Padre y los hombres como hermanos.
Función: Mover a la devoción filial y a la misericordia. No es sentimentalismo. Impulsa al culto y al amor al prójimo. “La piedad implica reverencia hacia Dios como Padre.” (II-II, q. 121, a. 1). Produce una relación filial, no servil. Se extiende al prójimo como hermano. La piedad es la raíz sobrenatural de la misericordia.
Perfecciona: la justicia
Vicio opuesto: la dureza de corazón
VII. DON DE TEMOR DE DIOS (TIMOR DOMINI)
Objeto: Dios como sumo bien.
Función: Rechazar el pecado por temor a perder a Dios. No es miedo servil, sino temor filial.
Es el principio de la vida espiritual. “El temor de Dios es el temor de separarse de Dios.” (II-II, q. 19, a. 2). No es miedo al castigo, sino horror al pecado. Es el fundamento de toda vida espiritual. El temor es el principio, la sabiduría es la consumación.
Perfecciona: la esperanza
Vicio opuesto: la soberbia
2. Ejemplos concretos de cada don del Espíritu Santo (tomistas y bíblicos)
Según el modo de obrar que describe Santo Tomás de Aquino no son ejemplos genéricos, sino situaciones reales donde la razón y la virtud no bastan y, en consecuencia, actúa el Espíritu (ST I-II, q. 68, a. 1). Los ejemplos bíblicos están sacados el Antiguo y del Nuevo Testamento.
1. DON DE SABIDURÍA
Ejemplo tomista:
Un cristiano que sufre una gran injusticia (difamación, enfermedad, fracaso…) y, sin razonarlo mucho, juzga interiormente: “Esto no me separa de Dios; incluso aquí Él está obrando para mi bien.” No es resignación estoica, ni razonamiento teológico elaborado, sino un juicio inmediato, pacificador, nacido del amor a Dios.
Ejemplo bíblico:
Salomón
“Da a tu siervo un corazón que sepa escuchar, para juzgar a tu pueblo…” (1 Reyes 3,9-12).
Salomón no pide riquezas ni larga vida, sino juzgar según Dios. Su famoso juicio entre las dos madres (1 Re 3,16-28) muestra un juicio recto e inmediato, no deducido por razonamiento complejo.
2. DON DE ENTENDIMIENTO
Ejemplo tomista:
Al escuchar el Credo o leer el Evangelio, una persona “ve” interiormente la verdad de una doctrina (por ejemplo, la Encarnación), sin poder explicarla bien con palabras, pero con certeza luminosa. No ha estudiado teología, pero comprende más que muchos doctos.
Claridad interior sin discurso, penetrar la verdad revelada.
Ejemplo bíblico:
Los discípulos de Emaús
“Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.” (Lc 24,45)
Los discípulos conocían las Escrituras, pero no las penetraban. Cristo no les da nueva información, sino luz interior para comprender el sentido profundo del misterio pascual.
3. DON DE CIENCIA
Ejemplo tomista:
Una persona pierde bienes materiales importantes. En lugar de amargarse, juzga rectamente:
“Esto es transitorio; no era mi fin último.” No desprecia el mundo, pero lo relativiza correctamente. Expresión de libertad interior frente a lo creado.
Ejemplo bíblico:
Job
“Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El Señor dio, el Señor quitó.” (Job 1,21)
Job juzga correctamente los bienes creados: no los absolutiza. Reconoce su carácter relativo ante Dios, aun en el dolor.
4. DON DE CONSEJO
Ejemplo tomista:
Alguien debe tomar una decisión moral compleja (perdonar o no, hablar o callar, actuar o esperar). Tras orar, surge con fuerza una dirección clara, no deducida lógicamente, pero prudente y eficaz. Más tarde se ve que era el camino justo, es una certeza práctica sin razonamiento largo.
Ejemplo bíblico:
José, esposo de María
“José… resolvió repudiarla en secreto… Y mientras pensaba esto, el ángel del Señor se le apareció…” (Mt 1,19–20)
José se encuentra ante una situación moral sin precedente. El Espíritu lo guía a una decisión que la sola razón no podía alcanzar, preservando justicia y misericordia.
5. DON DE FORTALEZA
Ejemplo tomista:
Un cristiano soporta una enfermedad larga o una persecución sin perder la fe ni la caridad, sin endurecerse ni huir, incluso cuando humanamente ya no tiene fuerzas. No es insensibilidad: hay dolor, pero también firmeza sobrenatural. Es una perseverancia serena en el sufrimiento, firmeza frente a los grandes temores.
Ejemplo bíblico:
Los mártires / Esteban
“Señor, no les tengas en cuenta este pecado.” (Hch 7,55-60)
Esteban no sólo soporta la muerte (por lapidación), sino que permanece en la caridad en medio del suplicio. No huye ni se endurece.
6. DON DE PIEDAD
Ejemplo tomista:
Una persona se dirige a Dios espontáneamente como Padre, con confianza y ternura, y trata a los demás —especialmente débiles o difíciles— como hermanos, sin esfuerzo forzado. No es emotividad, sino expresión filial estable.
Ejemplo bíblico:
Jesús orando al Padre
Romanos 8,15 (aplicado a Cristo y a los cristianos)
“Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, por el cual clamamos: ¡Abbá, Padre!” (Rom 8,15 –aplicado a Cristo y a los cristianos–)
La piedad se manifiesta en la relación filial con Dios. Jesús vive continuamente esta piedad, y la comunica a los suyos.
7. DON DE TEMOR DE DIOS
Ejemplo tomista:
Ante una tentación grave, alguien no se pregunta primero por el castigo, sino que siente interiormente: “No quiero perder esta amistad con Dios.” Ese “temblor” interior frena el pecado antes de cualquier cálculo. Es horror al pecado más que miedo al castigo, temor a separarse de Dios.
Ejemplo bíblico:
José en Egipto
“¿Cómo podría yo cometer este gran mal y pecar contra Dios?” (Gen 39,9)
José no teme primero el castigo humano, sino ofender a Dios. Es el ejemplo perfecto del temor filial, no servil.
3. Santos, modelos de cada uno de los siete dones del Espíritu Santo
A continuación, veremos el caso de algunos santos que la tradición espiritual y teológica ha reconocido como modelos eminentes de cada uno de los siete dones del Espíritu Santo. No son exclusiones rígidas, sino ejemplos paradigmáticos, donde un don brilla con especial claridad, pues cada santo posee todos los dones, pero el Espíritu resplandece de modo diverso según la misión y el carácter de la misma.
1. DON DE SABIDURÍA: SAN JUAN DE LA CRUZ
Su doctrina nace de una connaturalidad amorosa con Dios, no solo de estudio. Juzga todas las cosas (consuelos, sequedades, cruces) desde Dios mismo.
Texto representativo: “Al atardecer de la vida seremos examinados en el amor.” (Dichos de luz y amor, dicho nº 64)
2. DON DE ENTENDIMIENTO: SAN AGUSTÍN
Penetró como pocos el misterio de la Trinidad, de la Gracia y del tiempo. Su teología es luminosa, fruto de intuición interior más que de sistema.
Texto representativo: “Si no creéis, no entenderéis” (Sermón 43, 7–9)
3. DON DE CIENCIA: SANTA TERESA DE ÁVILA
Distingue con gran lucidez lo que viene de Dios y lo que no. Nunca absolutiza fenómenos espirituales ni experiencias místicas. Gran realismo espiritual y desapego interior.
4. DON DE CONSEJO: SAN IGNACIO DE LOYOLA
Maestro del discernimiento de espíritus. Sus Ejercicios Espirituales son una aplicación práctica del don de consejo. Claridad sobrenatural en decisiones concretas.
5. DON DE FORTALEZA – SAN MAXIMILIANO KOLBE
Entregó su vida serenamente en Auschwitz por otro prisionero. No fue un impulso emocional, sino perseverancia en la caridad. Fortaleza unida al amor.
6. DON DE PIEDAD – SAN FRANCISCO DE ASÍS
Vivía una relación filial y afectuosa con Dios. Llamaba hermanos a todos: hombres, pobres, criaturas. Devoción sencilla y misericordiosa.
7. DON DE TEMOR DE DIOS – SAN LUIS GONZAGA
Gran pureza de vida desde joven. Evitaba el pecado no por miedo al castigo, sino por amor reverente a Dios. Horror delicado al pecado.
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