martes, 26 de mayo de 2020

4. Vida pública de Jesús

Sevilla, 18/12/2019

1. Bautismo de Jesús

¿Qué significa «bautizar»? Bautizar significa «sumergir».
Para todo cristiano, el término «bautismo» va asociado ineludiblemente al último de los profetas, Juan el Bautista. Primo de Jesús –María era prima de Isabel, madre de Juan, por lo tanto, Jesús, hijo de María, era primo de Juan– que había nacido seis meses antes que Jesús y que, después de una vida de ascetismo, viviendo en el desierto y alimentándose de saltamontes y miel silvestre, anunciaba la proximidad del Reino de los Cielos «predicando un bautismo de conversión para el perdón de los pecados» (Lc 3,3). 
Juan bautizaba con agua a todo el que se arrepentía de sus pecados a las orillas del Jordán preparando el camino del Señor: «Yo os bautizo con agua; pero viene el que es más fuerte que yo, a quien no merezco desatarle la correa de sus sandalias. Él os bautizará con Espíritu Santo y fuego; en su mano tiene el bieldo para aventar su parva, reunir su trigo en el granero y quemar la paja en una hoguera que no se apaga» (Lc 3,16-17).
Cierto día, viendo Juan que Jesús se dirigía hacia él, exclamó: «Éste es el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo...» (Jn 1,29). 
Pero, realmente Jesús necesitaba bautizarse? Evidentemente no, pues Jesús era en todo igual a los hombres excepto en el pecado, sin embargo, Jesús viene a cargar con nuestros pecados y librarnos de la muerte, para ello ha de llevar a cabo la inmersión en la muerte para redimirnos del pecado, y volver a la vida, venciendo a la muerte, resucitando de entre los muertos por el poder de Su Padre.

2. Tentaciones en el desierto

Antes de iniciar su vida pública, y después del bautismo en el Jordán, se retira al
desierto, para orar y ayunar durante 40 días.
Jesús, desde su naturaleza humana, también es tentado como nosotros. Veamos cómo el diablo intenta hacer fracasar la misión de Jesús mediante tres tentaciones recogidas en el evangelio de Mateo:
«Y después de ayunar cuarenta días con sus cuarenta noches, al fin sintió hambre. El tentador se le acercó y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, di que estas piedras se conviertan en panes". Pero él le contestó: Está escrito: “No solo de pan vive el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios”». Entonces el diablo lo llevó a la ciudad santa, lo puso en el alero del templo y le dijo: "Si eres Hijo de Dios, tírate abajo, porque está escrito: 'Ha dado órdenes a sus ángeles acerca de ti y te sostendrán en sus manos, para que tu pie no tropiece con las piedras'. Jesús le dijo: También está escrito: “No tentarás al Señor, tu Dios”. De nuevo el diablo lo llevó a un monte altísimo y le mostró los reinos del mundo y su gloria, y le dijo: "Todo esto te daré, si te postras y me adoras". Entonces le dijo Jesús: Vete, Satanás, porque está escrito: “Al Señor, tu Dios, adorarás y a él solo darás culto”». Entonces lo dejó el diablo, y he aquí que se acercaron los ángeles y lo servían. (Mt 4,2-11)

3. Proclamación del Reino de Dios

Aunque Jesús proclamó el Reino de Dios a lo largo y ancho de todo Israel, fue en el Sermón de la Montaña donde dejó establecidas las bases para alcanzarlo, es el núcleo central del mensaje de Jesús.
Las Bienaventuranzas:
1. Bienaventurados los pobres en el espíritu, porque de ellos es el reino de los cielos.
2. Bienaventurados los mansos, porque ellos heredarán la tierra.
3. Bienaventurados los que lloran, porque ellos serán consolados.
4. Bienaventurados los que tienen hambre y sed de la justicia, porque ellos quedarán saciados.
5. Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia.
6. Bienaventurados los limpios de corazón, porque ellos verán a Dios.
7. Bienaventurados los que trabajan por la paz, porque ellos serán llamados hijos de Dios.
8. Bienaventurados los perseguidos por causa de la justicia, porque de ellos es el reino de los cielos.
9. Bienaventurados vosotros cuando os insulten y os persigan y os calumnien de cualquier modo por mi causa. Alegraos y regocijaos porque vuestra recompensa será grande en los cielos. (Mt 5, 3-11)

4. Milagros de Jesús

En la época de Jesús eran relativamente frecuentes los milagros, como por ejemplo el célebre taumaturgo Apolonio de Tiana (Capadocia 3 a.C., Éfeso 97 d.C.). No obstante, los milagros de Jesús fueron tan extraordinarios que multitudes lo seguían incluso llegaron a vislumbrar en Él al Mesías. Pero, ¿cómo podemos asegurar la autenticidad de los milagros de Jesús? Son varias las razones que nos inducen a pensar en su autenticidad, veamos las más evidentes:
1. Fueron realizados en lugares públicos, a la vista de todos, incluso de sus enemigos, los miembros del Sanedrín.
2. Les fueron realizados a personas conocidas por el pueblo, incluso por su nombre (como la curación del ciego Bartimeo).
3. A diferencia de aquellos que pedían a cambio alguna recompensa por la realización de curaciones milagrosas, Jesús realizaba sus milagros por amor.
4. Y un rasgo característico en los milagros de Jesús es que estaban fundamentados en la fe del destinatario o de sus familiares, como fue el caso del centurión: «Señor, no soy digno de que entres bajo mi techo. Basta que lo digas de palabra, y mi criado quedará sano» (Mt 8,8).

5. Discípulos y Apóstoles

Es habitual no distinguir entre las palabras discípulos y apóstoles, veámos cual es su diferencia:
Discípulos
Los discípulos de Jesús eran  hombres y mujeres que le seguían y que le acompañaban en su desplazamientos, escuchaban su doctrina, eran testigos directos de sus enseñanzas y de sus milagros y aprendían cosas nuevas sobre el Reino de Dios.
Apóstoles
Los 12 apóstoles fueron elegidos por Jesús de entre los discípulos. Serán los continuadores de la labor evangélica iniciada por Jesús, testigos de la resurrección y enseñarán, curarán enfermos, consolarán a la gente, expulsarán demonios… Fueron: Simón (Pedro), su hermano Andrés; Felipe y Bartolomé; Mateo y Tomás; Santiago y Juan, hijos de Alfeo, y Simón, Cananeo; Judas, el hijo de Santiago, Tadeo y Judas Iscariote, que fue el traidor.
Eligieron sucesores para su ministerio nombrando obispos, presbíteros y diáconos para continuar la labor evangélica hasta nuestros días.


6. Reflexión YOUCAT

«En ningún lugar del mundo ha sucedido un milagro tan grande como en la cueva de Belén: aquí se han unido Dios y el hombre.»
TOMÁS DE KEMPIS
(1379/1380-1471)
Místico alemán autor del libro La imitación de Cristo

7. Lecturas complementarias recomendadas

- SANTA BIBLIA: Mt 4,1-11; Lc 4,1-13; Mt 5,1-12
- CATECISMO DE LA IGLESIA CATÓLICA: 1716-1729
- YOUCAT: 87-92



8. Cuestionario para valorar la comprensión del tema





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