martes, 29 de octubre de 2019

21. Los 7 dones del Espíritu Santo

Sevilla, 1 de febrero 2026


Introducción


Como complemento de esta preparación catequética para recibir el sacramento de la Confirmación, vamos a ver qué es lo que se va a derramar sobre cada uno de vosotros en dicha ceremonia.

Al igual que en Pentecostés, los confirmandos recibirán, no al Espíritu Santo que ya está en ellos por mediación de otro sacramento, el del Bautismo, sino sus dones, sus siete dones: Sabiduría, Entendimiento, Ciencia, Consejo, Fortaleza, Piedad y Temor de Dios.

Para no extraviarnos en explicaciones, he acudido a la doctrina de Santo Tomás de Aquino, que en su «Suma Teologica» habla extensamente sobre los dones del Espíritu Santo. Santo Tomás trata explícita y sistemáticamente los dones del Espíritu Santo en la Suma Teológica, I-II, q. 68. Además de esta cuestión central, Santo Tomás vuelve a tratar los dones del Espíritu Santo, de modo aplicado, en la Segunda Parte de la Segunda Parte (II-II), al estudiar las virtudes teologales y morales, mostrando qué dones las perfeccionan (por ejemplo, el don de sabiduría en relación con la caridad), las bienaventuranzas y los frutos del Espíritu Santo.

Vamos a ver en primer lugar una breve exposición de cada uno de los dones, después, ilustraremos con algunos ejemplos, uno tomista y otro bíblico, cada uno de los dones, y por último, propondremos a algunos santos –entre muchos– que han sido modelos en cada uno de esos siete dones.



1. Exposición de cada uno de los siete dones del Espíritu Santo según Santo Tomás de Aquino


I. DON DE SABIDURÍA (SAPIENTIA)

Objeto: Dios mismo, en cuanto fin último.

Función: Juzgar rectamente de Dios y de todas las cosas en relación con Él.

No es ciencia discursiva, sino un conocimiento connatural, nacido del amor. El alma, por la caridad, “gusta” a Dios y juzga todo desde Él. Santo Tomás lo vincula directamente con la caridad (II-II, q. 45). La sabiduría es el don más alto porque juzga de Dios mismo como fin último.

Perfecciona: la caridad

Vicio opuesto: la necedad espiritual


II. DON DE ENTENDIMIENTO (INTELLECTUS)

Objeto: las verdades reveladas.

Función: Penetrar el sentido profundo de la fe. Da una intuición inmediata de los principios de la fe, no razonamientos. Hace posible captar lo que el lenguaje humano no puede explicar plenamente. “El entendimiento hace que el intelecto penetre las verdades divinas” (II-II, q. 8, a. 1). Permite captar interiormente los misterios revelados. No razona: intuye. El entendimiento hace que la fe no sea oscura ni meramente externa. Hace posible comprender, por ejemplo, la Trinidad sin comprenderla exhaustivamente.

Perfecciona: la fe. “La fe asiente, el entendimiento penetra”.

Vicio opuesto: la ceguera espiritual


III. DON DE CONSEJO (CONSILIUM)

Objeto: la acción concreta.

Función: Discernir rectamente qué hacer en situaciones particulares. Interviene donde la razón humana es insuficiente. Es clave para decisiones morales complejas. “El consejo es necesario cuando la razón humana no basta” (II-II, q. 52, a. 1). Actúa en situaciones concretas y singulares. Completa la prudencia cuando no basta la experiencia humana. Es el don del discernimiento sobrenatural.

Perfecciona: la prudencia.

Vicio opuesto: la precipitación.


IV. DON DE FORTALEZA (FORTITUDO)

Objeto: el temor y el sufrimiento.

Función: Sostener al alma ante peligros graves y persecuciones. No elimina el miedo, pero lo ordena. Capacita para el martirio y la perseverancia. “La fortaleza hace al hombre firme frente a los peligros (temores)” (II-II, q. 139, a. 1). Ordena el miedo, no lo suprime.

Da capacidad para sufrir por el bien, incluso hasta el martirio. Es el don de la perseverancia heroica.

Perfecciona: la fortaleza (virtud cardinal)

Vicio opuesto: la cobardía


V. DON DE CIENCIA (SCIENTIA)

Objeto: las criaturas en relación con Dios.

Función: Juzgar correctamente lo creado según la fe. Evita el error de absolutizar lo mundano. Hace ver el mundo como signo de Dios. “La ciencia es el juicio recto sobre las cosas creadas según la regla de la fe.” (II-II, q. 9, a. 2). No es ciencia experimental. Previene la idolatría del mundo y el escándalo ante el mal. Enseña a ver las criaturas como relativas a       Dios. La ciencia enseña a “usar” el mundo sin absolutizarlo.

Perfecciona: la fe

Vicio opuesto: el apego desordenado al mundo


VI. DON DE PIEDAD (PIETAS)

Objeto: Dios como Padre y los hombres como hermanos.

Función: Mover a la devoción filial y a la misericordia. No es sentimentalismo. Impulsa al culto y al amor al prójimo. “La piedad implica reverencia hacia Dios como Padre.” (II-II, q. 121, a. 1). Produce una relación filial, no servil. Se extiende al prójimo como hermano. La piedad es la raíz sobrenatural de la misericordia.

Perfecciona: la justicia

Vicio opuesto: la dureza de corazón


VII. DON DE TEMOR DE DIOS (TIMOR DOMINI)

Objeto: Dios como sumo bien.

Función: Rechazar el pecado por temor a perder a Dios. No es miedo servil, sino temor filial.

Es el principio de la vida espiritual. “El temor de Dios es el temor de separarse de Dios.” (II-II, q. 19, a. 2). No es miedo al castigo, sino horror al pecado. Es el fundamento de toda vida espiritual. El temor es el principio, la sabiduría es la consumación.

Perfecciona: la esperanza

Vicio opuesto: la soberbia



2. Ejemplos concretos de cada don del Espíritu Santo (tomistas y bíblicos)


Según el modo de obrar que describe Santo Tomás de Aquino no son ejemplos genéricos, sino situaciones reales donde la razón y la virtud no bastan y, en consecuencia, actúa el Espíritu (ST I-II, q. 68, a. 1). Los ejemplos bíblicos están sacados el Antiguo y del Nuevo Testamento.


1. DON DE SABIDURÍA

Ejemplo tomista:

Un cristiano que sufre una gran injusticia (difamación, enfermedad, fracaso…) y, sin razonarlo mucho, juzga interiormente: “Esto no me separa de Dios; incluso aquí Él está obrando para mi bien.” No es resignación estoica, ni razonamiento teológico elaborado, sino un juicio inmediato, pacificador, nacido del amor a Dios.

Ejemplo bíblico:

Salomón 

“Da a tu siervo un corazón que sepa escuchar, para juzgar a tu pueblo…” (1 Reyes 3,9-12).

Salomón no pide riquezas ni larga vida, sino juzgar según Dios. Su famoso juicio entre las dos madres (1 Re 3,16-28) muestra un juicio recto e inmediato, no deducido por razonamiento complejo.


2. DON DE ENTENDIMIENTO

Ejemplo tomista:

Al escuchar el Credo o leer el Evangelio, una persona “ve” interiormente la verdad de una doctrina (por ejemplo, la Encarnación), sin poder explicarla bien con palabras, pero con certeza luminosa. No ha estudiado teología, pero comprende más que muchos doctos.

Claridad interior sin discurso, penetrar la verdad revelada.

Ejemplo bíblico:

Los discípulos de Emaús 

“Entonces les abrió el entendimiento para comprender las Escrituras.” (Lc 24,45)

Los discípulos conocían las Escrituras, pero no las penetraban. Cristo no les da nueva información, sino luz interior para comprender el sentido profundo del misterio pascual.


3. DON DE CIENCIA

Ejemplo tomista:

Una persona pierde bienes materiales importantes. En lugar de amargarse, juzga rectamente:

“Esto es transitorio; no era mi fin último.” No desprecia el mundo, pero lo relativiza correctamente. Expresión de libertad interior frente a lo creado.

Ejemplo bíblico:

Job

 “Desnudo salí del vientre de mi madre y desnudo volveré allá. El Señor dio, el Señor quitó.” (Job 1,21)

Job juzga correctamente los bienes creados: no los absolutiza. Reconoce su carácter relativo ante Dios, aun en el dolor.


4. DON DE CONSEJO

Ejemplo tomista:

Alguien debe tomar una decisión moral compleja (perdonar o no, hablar o callar, actuar o esperar). Tras orar, surge con fuerza una dirección clara, no deducida lógicamente, pero prudente y eficaz. Más tarde se ve que era el camino justo, es una certeza práctica sin razonamiento largo.

Ejemplo bíblico:

José, esposo de María

 “José… resolvió repudiarla en secreto… Y mientras pensaba esto, el ángel del Señor se le apareció…” (Mt 1,19–20)

José se encuentra ante una situación moral sin precedente. El Espíritu lo guía a una decisión que la sola razón no podía alcanzar, preservando justicia y misericordia.


5. DON DE FORTALEZA

Ejemplo tomista:

Un cristiano soporta una enfermedad larga o una persecución sin perder la fe ni la caridad, sin endurecerse ni huir, incluso cuando humanamente ya no tiene fuerzas. No es insensibilidad: hay dolor, pero también firmeza sobrenatural. Es una perseverancia serena en el sufrimiento, firmeza frente a los grandes temores.

Ejemplo bíblico:

Los mártires / Esteban

 “Señor, no les tengas en cuenta este pecado.” (Hch 7,55-60)

Esteban no sólo soporta la muerte (por lapidación), sino que permanece en la caridad en medio del suplicio. No huye ni se endurece.


6. DON DE PIEDAD

Ejemplo tomista:

Una persona se dirige a Dios espontáneamente como Padre, con confianza y ternura, y trata a los demás —especialmente débiles o difíciles— como hermanos, sin esfuerzo forzado. No es emotividad, sino expresión filial estable.

Ejemplo bíblico:

Jesús orando al Padre

Romanos 8,15 (aplicado a Cristo y a los cristianos)

“Habéis recibido un espíritu de hijos adoptivos, por el cual clamamos: ¡Abbá, Padre!” (Rom 8,15 –aplicado a Cristo y a los cristianos–)

La piedad se manifiesta en la relación filial con Dios. Jesús vive continuamente esta piedad, y la comunica a los suyos.


7. DON DE TEMOR DE DIOS

Ejemplo tomista:

Ante una tentación grave, alguien no se pregunta primero por el castigo, sino que siente interiormente: “No quiero perder esta amistad con Dios.” Ese “temblor” interior frena el pecado antes de cualquier cálculo. Es horror al pecado más que miedo al castigo, temor a separarse de Dios.

Ejemplo bíblico:

José en Egipto

 “¿Cómo podría yo cometer este gran mal y pecar contra Dios?” (Gen 39,9)

José no teme primero el castigo humano, sino ofender a Dios. Es el ejemplo perfecto del temor filial, no servil.




3. Santos, modelos de cada uno de los siete dones del Espíritu Santo



A continuación, veremos el caso de algunos santos que la tradición espiritual y teológica  ha reconocido como modelos eminentes de cada uno de los siete dones del Espíritu Santo. No son exclusiones rígidas, sino ejemplos paradigmáticos, donde un don brilla con especial claridad, pues cada santo posee todos los dones, pero el Espíritu resplandece de modo diverso según la misión y el carácter de la misma.


1. DON DE SABIDURÍA: SAN JUAN DE LA CRUZ

Su doctrina nace de una connaturalidad amorosa con Dios, no solo de estudio. Juzga todas las cosas (consuelos, sequedades, cruces) desde Dios mismo.

Texto representativo: “Al atardecer de la vida seremos examinados en el amor.” (Dichos de luz y amor, dicho nº 64)


2. DON DE ENTENDIMIENTO: SAN AGUSTÍN

Penetró como pocos el misterio de la Trinidad, de la Gracia y del tiempo. Su teología es luminosa, fruto de intuición interior más que de sistema.

Texto representativo: “Si no creéis, no entenderéis” (Sermón 43, 7–9)


3. DON DE CIENCIA: SANTA TERESA DE ÁVILA

Distingue con gran lucidez lo que viene de Dios y lo que no. Nunca absolutiza fenómenos espirituales ni experiencias místicas. Gran realismo espiritual y desapego interior.


4. DON DE CONSEJO: SAN IGNACIO DE LOYOLA

Maestro del discernimiento de espíritus. Sus Ejercicios Espirituales son una aplicación práctica del don de consejo. Claridad sobrenatural en decisiones concretas.


5. DON DE FORTALEZA – SAN MAXIMILIANO KOLBE

Entregó su vida serenamente en Auschwitz por otro prisionero. No fue un impulso emocional, sino perseverancia en la caridad. Fortaleza unida al amor.


6. DON DE PIEDAD – SAN FRANCISCO DE ASÍS

Vivía una relación filial y afectuosa con Dios. Llamaba hermanos a todos: hombres, pobres, criaturas. Devoción sencilla y misericordiosa.


7. DON DE TEMOR DE DIOS – SAN LUIS GONZAGA

Gran pureza de vida desde joven. Evitaba el pecado no por miedo al castigo, sino por amor reverente a Dios. Horror delicado al pecado.


lunes, 28 de octubre de 2019

22. Últimas consideraciones

 Sevilla, 27 de octubre de 2025

Antes de dar por término esta preparación –que os permitirá recibir el sacramento de la Confirmación–, quisiera recordaros algunos aspectos importantísimos relacionados con la ceremonia, por lo que os ruego encarecidamente que leáis la entrada del blog donde se explica dicha ceremonia, así como la pestaña donde se explican todos los aspectos formales de una misa.

Como ya sabéis, el sacramento de la confirmación se recibe en el contexto de una misa solemne en el que el oficiante es el Obispo. Por vuestra parte, además de una actitud receptiva máxima, y un corazón abierto a la Gracia de Dios, conviene que os unáis al resto de la asamblea reunida en los momentos en los que se requiere una respuesta por parte del oficiante, a saber :

  1. REVERENCIA AL SANTÍSIMO CONTENIDO EN EL SAGRARIO. Antes de la ceremonia, cuando os dirijáis a los asientos asignados, necesariamente tenéis que pasar por delante del Sagrario. Como muestra de devoción a Cristo Sacramentado se debe hacer una reverencia, bien mediante una genuflexión, bien mediante una inclinación de cabeza ante el Sagrario.
  2. LA SEÑAL DE LA CRUZ. Cuando el Obispo ya ha realizado los ritos iniciales y se dirige a la asamblea lo hace en nombre del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo; a lo que la asamblea responde con el gesto de la señal de la cruz.
  3. UNIÓN VOCAL A LA ASAMBLEA. Cuando la asamblea responde de manera comunitaria, debemos unirnos a ella, en la medida en que conozcamos el texto que ha de decirse en cada momento (de ahí la importancia de leerse y estudiarse las partes colectas de la misa).
  4. LECTURA DEL SANTO EVANGELIO. Cuando el sacerdote delegado por el Obispo introduce la lectura del Evangelio, toda la asamblea realiza la señal de la cruz en la frente, en los labios y en el corazón, finalizando con una gran cruz desde la frente hasta el ombligo, y desde el hombro izquierdo al hombro derecho.
  5. HOMILÍA. Después de la homilía se procede al rito de confirmación, con sus tres partes: 1ª Renovación de las promesas del Bautismo; 2ª Imposición de manos; y 3ª Crismación. Os recuerdo el diálogo que mantiene el Obispo con cada confirmando durante la Crismación:
    • El Obispo: «RECIBE POR ESTA SEÑAL EL DON DEL ESPÍRITU SANTO»
    • El confirmando: «AMÉN».
    • El Obispo: «LA PAZ SEA CONTIGO».
    • El confirmando: «Y CON TU ESPÍRITU». (Después sigue la Santa Misa como habitualmente se desarrolla).
  6. CONSAGRACIÓN DEL PAN Y EL VINO. Éste es el momento más crucial de toda la misa, donde se produce el milagro de la transubstanciación, es decir, el pan se convierte en el cuerpo de Cristo y el vino se convierte en la Sangre de Cristo. Ese momento de máximo recogimiento, se debe recibir de rodillas (si no hay impedimento físico alguno) o de pie en el caso de personas mayores o impedidas físicamente. 
  7. COMUNIÓN DEL CUERPO Y LA SANGRE DE CRISTO. Me gustaría recordaros los requisitos y las normas imprescindibles que rigen para recibir la santa comunión:
            CONDICIONES PARA RECIBIR LA COMUNIÓN:
    • Estar en gracia de Dios (no se debe comulgar si se tiene conciencia de pecado mortal, sin antes haber recibido la absolución en el sacramento de la reconciliación).
    • Respetar el ayuno eucarístico (al menos 1 hora sin comer ni beber nada, excepto agua o medicamentos; las personas enfermas o los ancianos están dispensados).
    • Tener fe en la Presencia Real de Cristo en la Eucaristía (creer que en la Eucaristía está verdaderamente Cristo: Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad).
    • Actitud exterior adecuada (vestimenta respetuosa, recogimiento y oración).
            FORMAS DE RECIBIR LA COMUNIÓN:
    • De rodillas y en la boca (se abre ligeramente la boca, se saca un poco la lengua y el sacerdote o ministro coloca directamente la Sagrada Forma).
    • De pie y en la boca.
    • En la mano (se coloca la mano izquierda sobre la derecha, formando como un «trono», el comulgante toma la Sagrada Forma con la mano derecha, y la lleva a la boca delante del sacerdote o ministro).
            QUIÉN NO DEBE COMULGAR
    • Quienes no están confesados tras un pecado grave o mortal.
    • Quienes no son católicos, es decir, los que no están bautizados.
    • Quienes no han hecho la Primera Comunión.
    • Quienes viven públicamente en situación contraria al matrimonio católico. Estas personas pueden pasar con los brazos cruzados para recibir una bendición.
            PALABRAS DE LA COMUNIÓN
    • S: «El Cuerpo de Cristo.»
    • C: «Amén.»

Después de haber comulgado, el Obispo hace los ritos de despedida y, al final, imparte la bendición en el nombre del Padre (frente), del Hijo (ombligo) y del Espíritu Santo (hombros). Amén (asamblea).

Al finalizar la ceremonia, viene el momento de las felicitaciones, las fotos y la entrega de diplomas.

¡Que los Dones del Espíritu Santo colmen vuestras almas y las llenen de paz, y regocijo interior!

¡¡¡Que Dios os bendiga ahora y siempre!!!


martes, 15 de octubre de 2019

23. Para finalizar la preparación

Sevilla 19 de marzo de 2020

DESPEDIDA

Hemos acabado este pequeño recorrido por las bases de la doctrina católica que nos habilitan para recibir el sacramento de la Confirmación de una manera digna. Sin embargo, antes de despedirnos de vosotros, nos gustaría animaros –como a todo buen católico– a conocer mejor la fe católica que nos ha sido confiada a nosotros como un patrimonio sagrado:

  • Estudiadla para saber qué creéis y por qué lo creéis.
  • Leed la Sagrada Escritura diariamente, es la inspirada e infalible Palabra de Dios escrita para cada uno de nosotros: creed en ella, meditad en ella, orad con ella, aprendedla bien, incluso memorizadla..., para que podías vivirla más plenamente y compartirla con más gozo, es el camino para hacerla «contagiosa».
  • Necesitamos más católicos contagiosos.
  • Leed el catecismo de la Iglesia Católica, leedlo todo –de principio a fin–, aunque sólo sea una vez.
  • Todos estamos llamados a la santidad, y eso requiere que cada uno dé máxima prioridad a la oración, y a la oración diaria.
  • El fundamento de la vida católica son los sacramentos –en especial Eucaristía y Penitencia–, este camino no podemos recorrerlo solos, por eso nuestro Señor Jesucristo nos dejó este precioso y preciado regalo de los sacramentos, vivámoslos y aprovechemos todas las innumerables gracias que ello conlleva para uno mismo y para los demás. 
          (Scott y Kimberly Hahn, 2021).

Y finalmente, COMPARTID, SED APÓSTOLES DE CRISTO Y ANUNCIAD LA BUENA NUEVA.

Por último, queremos felicitaros por haber llegado hasta aquí, y desearos que la ceremonia de confirmación signifique, además de lo que hemos estudiado, el nacimiento a una nueva vida, una vida de sacramentos, en la que Jesucristo sea el centro de vuestras vidas.

¡¡¡Qué Dios os bendiga ahora y siempre!!! 

martes, 8 de octubre de 2019

20. Ceremonia de Confirmación

Sevilla, 19 de 12 de 2025

NOTA PREVIA

El texto en cursiva corresponde literalmente con el contenido de la quinta parte –«Los Sacramentos»–, capítulo I –«La Iniciación Cristiana», apartado III. «La Confirmación», del «CEREMONIAL DE LOS OBISPOS», reformado por mandato del Sagrado Concilio Ecuménico Vaticano II y promulgado por la autoridad del Papa Juan Pablo II. Edición típica aprobada por la Conferencia Episcopal Española y confirmada por la Congregación para el Culto Divino y la Disciplina de los Sacramentos. A. D. MMXX

Una vez concluida la preparación catequética de confirmación, los confirmandos han de participar de la ceremonia de confirmación. Para ello, deben:

  1. Haber concluido la formación, previa a la ceremonia, de manera satisfactoria; información que facilita el catequista al Director de Pastoral, en este caso, de la Fundación San Pablo Andalucía CEU.
  2. Haber presentado documentalmente su Partida de Bautismo.
  3. Haber acudido al sacramento de la reconciliación días antes de la ceremonia.
  4. Haber participado en cuantos retiros y ensayos de la ceremonia se hayan convocado antes de la misma.
  5. Concurrir con un padrino o madrina debidamente acreditado mediante certificado de confirmación (que no sea ninguno de los padres del confirmando).
A continuación, transcribo el texto mencionado en la nota previa, con explicaciones más explícitas y prácticas dirigido fundamentalmente a quienes tienen que participar de manera activa en dicha ceremonia.


III. LA CONFIRMACIÓN


¿Quién es el ministro ordinario de la confirmación?

455. El ministro ordinario de la confirmación es el obispo. El sacramento, normalmente, es administrado por él, lo que es una referencia más directa a la primera efusión del Espíritu Santo en el día de Pentecostés. Pues después que se llenaron de Espíritu Santo, los mismos apóstoles lo transmitieron a los fieles por medio de la imposición de las manos. Así, la recepción del Espíritu Santo por el ministerio del obispo demuestra el estrecho vínculo que une a los confirmando a la Iglesia y el mandato recibido de dar testimonio de Cristo entre los hombres.

¿Quién puede ayudar al obispo en casos excepcionales?

456. Por causa grave,como ocurre algunas veces por el gran número de confirmandos, el obispo puede contar con la ayuda de de algunos presbíteros para la administración del sacramento. Se aconseja que los presbíteros designados:
  • o bien tengan un ministerio o cargo especial en la diócesis, a saber, sean vicarios generales, o vicarios episcopales, o vicarios territoriales;
  • o bien sean párrocos (o capellanes) de los lugares en los que se administra la confirmación, o párrocos de los lugares a los que pertenecen los confirmandos, o presbíteros que hayan trabajado especialmente en la preparación catequética de los confirmandos.


CELEBRACIÓN DE LA CONFIRMACIÓN DENTRO DE LA MISA

458. Es muy conveniente que el obispo celebre la misa. Los presbíteros que le ayudan en la administración de la confirmación concelebran con él. Todos, por lo tanto, se revisten con las vestiduras sagradas necesarias para la misa.


¿Cómo se desarrolla la ceremonia?

460. La entrada en la iglesia, los ritos iniciales y la liturgia de la Palabra, hasta el Evangelio, se realizan como de costumbre.


Presentación de los confirmandos

461. Proclamado el  Evangelio, el obispo se sienta con la mitra en la cátedra o en la sede que haya sido dispuesta (los presbíteros que le ayudan, se sientan cerca de él).

Ahora, el Director de Pastoral de la Fundación San Pablo Andalucía CEU, presenta al Obispo a todos los que han de ser confirmados. Se ponen de pie los que se van a confirmar:
«Reverendísimo Padre:

 «Estos jóvenes y adultos fueron bautizados un día, con la promesa de que serían educados en la fe, y de que un día recibirían por la Confirmación la plenitud del Espíritu Santo.»

 «Como responsable de la acción catequética en la Fundación San Pablo Andalucía CEU, tengo la satisfacción de manifestar, ante la comunidad reunida –que es la comunidad educativa–, que ha recibido la catequesis adecuada a su edad.

Homilía

El Obispo hace una homilía, explicando las lecturas proclamadas a fin de preparar a los confirmandos, a sus padres y padrinos y a toda la asamblea de los fieles a una inteligencia más profunda del significado del sacramento de la Confirmación.
    El Obispo, pronunciada la homilía, concluye con estas palabras:
«Y ahora, antes de recibir el don del Espíritu Santo, conviene que renovéis ante mí, pastor de la Iglesia, y antes los fieles aquí reunidos, testigos de vuestro compromiso, la fe que vuestros padres y padrinos, en unión de toda la Iglesia, profesaron el día de vuestro Bautismo.»

 Renovación de las promesas del Bautismo

Los confirmandos se ponen de pie, y el Obispo les pregunta. El resto de la Asamblea permanece sentada.

El Obispo:—«¿Renuncias a Satanás?»
Los confirmandos: —«Sí, renuncio».
El Obispo: —«¿Y a todas sus obras?»
Los confirmandos: —«Sí, renuncio».
El Obispo: —«¿Y a todas sus seducciones?»
Los confirmandos: —«Sí, renuncio».
El Obispo: —«¿Creéis en Dios, Padre todopoderoso, Creador del cielo y de la tierra?»
Los confirmandos: —«Sí, creo».
El Obispo: —«¿Creéis en Jesucristo, su único Hijo, nuestro Señor, que fue concebido por obra y gracia del Espíritu Santo, nació de Santa María Virgen, padeció bajo el poder de Poncio Pilato, fue crucificado muerto y sepultado, descendió a los infiernos, al tercer día resucitó de entre los muertos, subió a los cielos y está sentado a la derecha de Dios Padre todopoderoso?»
Los confirmandos: —«Sí, creo».
El Obispo: —«¿Creéis en el Espíritu Santo, Señor y dador de vida, que hoy os será comunicado de un modo singular por el sacramento de la Confirmación, como fue dado a los Apóstoles el día de Pentecostés?»
Los confirmandos: —«Sí, creo».
El Obispo: —«¿Creéis en la Santa Iglesia Católica, en la comunión de los Santos, en el perdón de los pecados, en la resurrección de la carne y en la vida eterna?»
Los confirmandos: —«Sí, creo».
El Obispo asiente a la profesión de fe diciendo: —«Ésta es nuestra fe. Ésta es la fe de la Iglesia, que nos gloriamos de profesar en Cristo Jesús, Señor nuestro».
Todos: —«Amén».

Imposición de manos

Los confirmandos se arrodillan. El resto de la Asamblea se pone de pie. 

El sacerdote asistente dice: «El día de Pentecostés, los Apóstoles recibieron el Espíritu Santo que Cristo les había prometido. Ahora el Obispo, repitiendo el gesto que usaban los Apóstoles para transmitir este don, va a imponer sus manos sobre los confirmandos, pidiendo que el Espíritu Santo los llene de sus dones. Oremos en silencio al Señor».
El Obispo: «Oremos, hermanos, a Dios Padre todopoderoso, y pidámosle que derrame el Espíritu Santo sobre estos hijos de adopción que renacieron ya a la vida eterna en el Bautismo, para que los fortalezca con la abundancia de sus dones, los consagre con su unción espiritual y haga de ellos imagen perfecta de Jesucristo».

Todos oran en silencio unos instantes. Después el Obispo impone las manos sobre los confirmandos.
«Dios todopoderoso,
Padre de nuestro Señor Jesucristo,
que regeneraste por el agua y el Espíritu Santo
a estos siervos tuyos,
y los libraste del pecado;
escucha nuestra oración y envía sobre ellos
el Espíritu Santo Paráclito;
llénalos de espíritu de sabiduría y de inteligencia
de espíritu de consejo y de fortaleza, 
de espíritu de ciencia y piedad,
y cólmalos del espíritu de tu santo temor.
por Jesucristo nuestro Señor.»
R/. «Amén»

Crismación

Se sientan todos, menos los padrinos y confirmandos que irán pasando ante el Obispo.

466. Después, los confirmandos se acercan al obispo (...). Quien presenta al confirmando, le pone la mano derecha sobre su hombro y dice al obispo el nombre del confirmando, o es el propio confirmando quien dice su nombre.

Monición explicativa:

«Hemos llegado al momento culminante de la celebración. El Obispo les impondrá la mano y los marcará con la luz gloriosa de Cristo para significar que son propiedad del Señor. Los ungirá con óleo perfumando. Ser crismado es lo mismo que ser Cristo, ser mesías, ser ungido. Y ser mesías y Cristo comporta la misma misión que el Señor:  dar testimonio de la verdad y ser, por el buen olor de las buenas obras, fermento de santidad en el mundo».

467. El obispo impregna la punta del dedo pulgar de la mano derecha  en el crisma y realiza con este dedo el signo de la cruz en la frente del confirmando mientras dice la fórmula sacramental:

El Obispo: «RECIBE POR ESTA SEÑAL EL DON DEL ESPÍRITU SANTO».
El confirmando: «AMÉN».
El Obispo: «LA PAZ SEA CONTIGO».
El confirmando: «Y CON TU ESPÍRITU».

Seguidamente continúa la Santa Misa como de costumbre omitiéndose el Símbolo (Credo), porque ya se ha realizado la profesión de fe: ofertorio, plegaria eucarística, comunión, bendición final y despedida.

sábado, 5 de octubre de 2019

Presentación II

Esta segunda parte del blog está destinada a la formación postconfirmación, es una invitación a seguir conociendo y profundizando la extraordinaria y, en muchos casos, desconocida riqueza de la Doctrina Católica.

Suele ocurrir que después de la ceremonia de la confirmación, muchos confirmados, por muchas razones, dejan de estudiar el inmenso legado de la Tradición y el Magisterio de la Iglesia manteniéndose, en el mejor de los casos, en una vida de sacramentos rutinaria y sin ánimo o interés por saber más sobre Nuestro Señor Jesucristo, sobre las realidades escatológicas, sobre su propia realidad interior, sobre los santos y la extraordinaria literatura espiritual que nos han dejado...

Por ello, aprovechando las facilidades que nos ofrece la tecnología, me gustaría compartir con todo aquél que quiera conocer y profundizar nuestra maravillosa Doctrina Católica, estos artículos que periódicamente se irán publicando para bien de las almas y para Gloria de Dios.

martes, 1 de octubre de 2019

24. Año Jubilar e Indulgencias

Sevilla, 24 de diciembre de 2024

Nos encontramos en el AÑO JUBILAR DE LA ESPERANZA, JUBILEO 2025 ó AÑO SANTO 2025, promulgado por el Papa Francisco, y que se extiende desde el 24 de diciembre de 2024, hasta el 28 de diciembre de 2025 —en diócesis locales—, y hasta el 6 de enero de 2026 en Roma, coincidiendo con la solemnidad de la Epifanía del Señor. Veamos a continuación, lo que es un Año Jubilar y lo que implica el Jubileo de la Esperanza, y también veremos qué son las Indulgencias.

1. ¿Qué es un  Año Jubilar o Jubileo en la Iglesia Católica?

Un Año Jubilar o Año Santo es un tiempo especial de gracia, perdón y renovación espiritual que la Iglesia Católica celebra en determinados momentos. Está inspirado en el Jubileo del Antiguo Testamento cuando se proclamaba libertad, perdón y restauración para todo el pueblo judío. Se establecía cada 50 años y durante el mismo:
  • Se perdonaban las deudas.
  • Los esclavos eran liberados.
  • Las tierras volvían a sus dueños originales.
  • Se hacía descansar a la tierra y a las personas.
El principal objetivo de este Jubileo del Antiguo Testamento era restablecer la justicia y recordar que la tierra y las propiedades eran de Dios.

Ya en la era cristiana, tradicionalmente y dentro de la Iglesia Católica, se hacía cada 100, después cada 50 y finalmente cada 25 años.

Durante el Jubileo, los fieles son llamados a:
  • Renovar su fe.
  • Buscar conversión y reconciliación.
  • Hacer peregrinaciones.
  • Obtener indulgencias plenarias bajo ciertas condiciones —confesión, comunión y oración por las intenciones del Papa— (ver el apartado 3. de este texto).

Jubileo 2025: Año Jubilar de la Esperanza

El Papa Francisco eligió el lema «Peregrinos de Esperanza», con un énfasis profundo en la esperanza cristiana. No se trata de un optimismo superficial, sino de la esperanza confiada en Cristo que se manifiesta en medio de las dificultades del mundo —guerras, sufrimiento humano, injusticia, crisis sociales...—. Fue proclamado por el Papa Francisco, a través de la bula papal Spes non confundit («La esperanza no defrauda») —expresión tomada de la carta de San Pablo (Rom 5,5)— que subraya que la esperanza cristiana no falla porque está fundada en el amor de Dios. En este documento oficial el Papa convoca y define un Jubileo Ordinario para toda la Iglesia Católica.

Menaje espiritual del Jubileo

El Papa Francisco ha invitado a todos los fieles a:
  • Redescubrir la esperanza como don de Dios.
  • Proclamarla y construirla en la vida diaria.
  • Promover la paz, la justicia y la dignidad humana.
  • Ser signo de esperanza en un mundo que enfrenta sufrimiento y miedo.


2. Indulgencias

Las Indulgencias son gracias especiales otorgadas por la Iglesia que permite REMITIR total o parcialmente la pena temporal correspondiente a los pecados perdonados en el sacramento de la confesión. Es decir, aunque un pecado sea perdonado a través del sacramento de la reconciliación, puede quedar una pena temporal que se purifica:
  • en esta vida, mediante oración, penitencia y obras de caridad.
  • o en el purgatorio.
La indulgencia ayuda a reducir o eliminar esa pena.

Tipos de indulgencias

Existen dos tipos de indulgencias: parcial y plenaria
  1. PARCIAL: remite parte de la pena temporal.
  2. PLENARIA: remite toda la pena temporal.

Condiciones para ganar la indulgencia plenaria en la actualidad

Se requieren las siguientes (todas):
  • Estado de gracia (no pecado mortal)
  • Confesión sacramental (reciente)
  • Comunión eucarística (comulgar)
  • Oraciones por las intenciones del Papa (Padrenuestro y Credo u otras)
  • Desapego total de todo pecado, incluso venial
Si falta alguna condición, la indulgencia es parcial.

Ejemplo de indulgencias parciales:
  • Rezar en Santo Rosario en familia, en la iglesia o en una comunidad.
  • Adoración eucarística (al menos durante 30 minutos).
  • Leer la Biblia (al menos durante 30 minutos).
  • Rezar el Via Crucis.
  • ...

¿Para quién se aplican?

Las indulgencias se pueden ofrecer:
  • Por uno mismo
  • Por las almas del purgatorio (no se pueden aplicar a personas vivas distintas de uno mismo)

Dudas comunes

  • ¿Se puede pecar «porque luego hay indulgencia»? No, eso invalida la indulgencia.
  • ¿Las indulgencias sustituyen a la confesión? No, el pecado debe estar perdonado previamente.
  • ¿Siguen existiendo las indulgencias, o es una práctica antigua? Son plenamente vigentes.
  • ¿Son obligatorias? No, son una ayuda espiritual no un mandato,

El Papa Pablo VI promulgó la encíclica «Indulgentiarum doctrina», encíclica que aborda extensamente el tema de las indulgencias. Esta encíclica tiene como objetivo clarificar la doctrina sobre las indulgencias y su práctica en la Iglesia Católica, además de actualizar y reformar algunos aspectos relacionados con ellas tras el Concilio Vaticano II.

3. Resumiendo

Desde un punto de vista práctico, la posibilidad de vivir desde la fe un Año Jubilar es una gracia extraordinaria para todo el pueblo de Dios, puesto que cada día del año puedes obtener la indulgencia plenaria para uno mismo y/o para los fieles difuntos por los que se aplique.

Por lo tanto, la indulgencia plenaria se puede conseguir, de acuerdo a la Voluntad Divina:
  1. Cumpliendo las condiciones prescritas:
    • Estar en estado de gracia (exento de pecado mortal)
    • Tener desapego total al pecado (incluso venial)
    • Haberse confesado recientemente (7/15 días)
    • Participar de la Comunión Eucarística (comulgar)
    • Orar por las intenciones del Papa (Padrenuestro, Credo u otras oraciones rezadas con devoción).
  2. Haciéndolo en un Templo Jubilar (en la catedral y en los templos que cada diócesis haya establecido).
  3. Aplicando cada día por uno mismo o por un fiel difunto (nunca por otro ser vivo que no sea uno mismo).
Templos jubilares en Sevilla capital:
  • Santa Iglesia Catedral
  • Basílica de Nuestra Señora de la Esperanza Macarena
  • Basílica de Nuestro Señor del Gran Poder
  • Basílica de María Auxiliadora (Salesianos)
  • Basílica del Santísimo Cristo de la Expiración
  • Capilla de los Marineros
  • ...
Templos jubilares en la provincia de Sevilla
  • Santuario de Nuestra Señora de Setefila (Lora del Río)
  • Parroquia de Santa Cruz (Écija)
  • Parroquia de Santa María Magdalena (Dos Hermanas)
  • Santuario de Nuestra Señora de Consolación (Utrera)
  • ...
Templos del Instituto de las Hermanas de la Cruz
Con motivo de los 150 años de su fundación, tanto la Casa Madre como las capillas del Instituto han sido declarados Templos Jubilares desde el 30 de enero de 2025 hasta el 30 de enero de 2026. 
Las condiciones para ganar la indulgencia plenaria son las mismas que las dispuestas anteriormente (aunque se recomienda también incluir la intercesión de Santa Ángela de la Cruz entre dichos requisitos).